Misión ring-raje

Y el día del regreso tan esperado del Super Agente Misionero Secreto llegó. Tal como lo había prometido, el agente volvió para hacer misiones junto a los chicos. La idea era que los niños  puedan tener una linda experiencia misionera, que experimenten la alegría que genera poder ayudar a otros sin esperar nada a cambio. Con “generaciones” de niños anteriores en varias ocasiones hicimos actividades misioneras fuera de la clase (sábado de tarde), pero las últimas veces optamos por realizar las “salidas misioneras” en el horario de la escuela sabática, para asegurarnos de que todos los niños puedan vivir la experiencia.

Las actividades misioneras planeadas tenían un “modus operandis” diferente: versión “ring raje”. En nuestro país se llama así a la típica travesura de la infancia de tocar el timbre de alguna casa y salir corriendo. La idea entonces era ayudar a la gente en forma secreta, dejando aquello que podían necesitar de forma misteriosa en la puerta, tocar el timbre y correr a escondernos.

Preparativos? varios…

-Seleccionar los destinos de las actividades misioneras no fue tan sencillo. Al estar inmersos en una comunidad más que nada adventista, los sábado a la mañana es un horario complicado para encontrar a la gente (o están en la iglesia o durmiendo).

-La ayuda de los padres con el transporte fue fundamental .

-El sábado anterior la misión que fue en los cuadernos era que preparen tarjetitas con alguna promesa bíblica y un saludo de feliz sábado. Las maestras nos encargamos de preparar el material alimenticio.

-El viernes previo al “sábado de aventura” las seños y el agente hicimos el “plan piloto”.  Recorrimos los lugares a “misionar”, hablamos con la gente a “sorprender” y visualizamos los recorridos y escondites. Esto resultó esencial para tener un orden y  prevenir un poco los imprevistos en el momento del ring raje.

Bueno. Ahora sí. Sábado 23 de Junio. A las 1000 hs en punto.

Ni les cuento la emoción que tenían los chicos de volver a ver al agente. Giovanni, uno de los niños le decía a su mamá durante la semana anterior: “Mami yo se que el Agente es de mentirita, pero ¡me gusta que venga!”. Realmente fue un agente motivador.

En su maletín, el agente tenía 4 sobres con la etiqueta de “top secret”, con 4 misiones cifradas (próximo post, porque sino este va a ser más testamental aún)

En el aula, leyó la primera.

Nos habíamos enterado de una familia que estaba pasando necesidad, así que optamos por poner en una caja todos los alimentos que habíamos juntado en el “kiosco solidario” de la escuelita durante el trimestre y llevárselos.

Esta misión fue totalmente de incógnita, y ring raje: dejamos la caja en la puerta, y corrimos.

“¡¡Papi  no te preocupes, que aunque no puedas hacer las misiones con el agente, te vas a re divertir igual!!!”, le dijo Deian a su papá, quien gentilmente transportaba con su auto a parte del contingente.

La siguiente misión tenía unos destinatarios particulares: los enfermeros y médicos de guardia. La idea era sacarles una sonrisa en su mañana de trabajo, en un día en el cual la familia y la iglesia se extraña un poco más.

Cada misión venía con un mapa de Libertador San Martín con el siguiente destino marcado (los chicos súper emocionados).

A ellos les llevamos turrón de avena y tarjetitas hechas por los chicos.

La travesía por adentro del sanatorio estuvo llena de adrenalina.

“Seño, pero parece que estamos robando pero estamos haciendo algo mejor que robar” nos dijo uno de los agentes muy emocionado en plena misión.

Y si, con esta misión robamos muchas sonrisas.

Misión cumplida y el saludo de los agentes (aaaaaaaaagentes!)

Tercera misión en marcha. Próximos destinatarios: el personal de cocina de guardia  del comedor de la Universidad. Los agentes firmes y adelante, con un arsenal de tarjetitas y una tarta de coco y dulce de leche.

En cada misión iban rotando los que iban al “frente de batalla” con el agente y los que se quedaban en la base (el escondite). Eso si, fueron rotando de modo tal que todos acompañaron al agente bien  de cerca en alguna de las misiones.

(como verán el agente estaba muy metido en su papel)

Luego de tocar el timbre y correr, salieron todos los empleados del comedor en filita, bien atentos de no mirar hacia donde estábamos escondidos (eso era lo más gracioso, los chicos pensaban que estaban totalmente camuflados en su escondite)

El destino de la cuarta y última misión fue uno de los geriátricos de nuestra comunidad, donde entregamos las tarjetitas restantes y un rico lemon pie.

“¡¡Me tiemblan las piernitas!!”, nos dijo Valen mientras se iba corriendo con el agente a tocar el timbre.

Una vez que vimos llegar el cargamento a buenas manos,  la caravana secreta dio por concluido su recorrido y emprendimos la retirada para la iglesia nuevamente.

En el aulita les esperaba un festín (si, después de repartir tantas cosas ricas algo de premio estaba permitido!!) y una mini ceremonia de graduación. El Agente les anunció que ya no iban a necesitar su ayuda más, que ellos ya habían aprendido a hacer misiones, y que ahora les tocaba a ellos estar atentos y seguir haciendo misiones secretas, ayudando a aquellas personas que lo necesitan y hablando de Jesús.

¡Y que vivan los pirotines de diplomatura otra vez! El agente les colocó a cada niño una insignia y así dimos por terminada la jornada.

“Seño, mi hermanito puede ser Agente Misionero Secreto también?” me preguntó Nico señalándome al enanito precioso que traía de la mano.

Inexplicable como ese sábado terminamos con el corazón taaan lleno. De alegría, de gratitud a Dios, de entusiasmo…Ver a los chicos disfrutar tanto, las sonrisas cómplices de la gente a la que “visitamos secretamente”,  y la sensación de que era una experiencia que ni los chicos ni nosotros vamos a olvidar alguna vez.

Y para ayudarlos a no olvidar, un amigo de esos capos y talentosos que tengo, alias Tincho, preparó esta mega producción para dejarle de recuerdo a los chicos. Incluyó el video de la primera visita del agente, porque las reacciones y comentarios de los chicos son imperdibles. Eso si, dura unos 24 minutitos, así que a mirarlo con pochoclos.

Y ring raje. Me rajo a estudiar!! Happy Week!

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